Pablo Iglesias ultima la moción de censura

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Los próximos días van a ser definitivos para la moción de censura de Podemoscontra Mariano Rajoy. Tras anunciar ayer un apoyo del 97,4% de sus bases a su presentación -con la participación de 87.674 personas en la consulta-, Pablo Iglesias tiene que cerrar sólo los últimos flecos. La iniciativa ya está bastante encarrilada, una vez que ha consultado con el resto de la dirección y con el llamado «consejo de sabios». Con todos ellos ha analizado la estrategia comunicativa a seguir y los distintos escenarios a los que se enfrentarán una vez que ya se sabe que no tiene los votos suficientes para lograrlo.

Podemos tiene pensado registrar la moción a partir de hoy, aunque esconde con mucho celo la fecha exacta. Sólo presentándola en estos días tiene opciones de que el debate se produzca la próxima semana. Si no, podría encontrarse con que los tiempos se dilaten más allá de lo que prometieron: mayo.

Cuando lo haga tendrá que escribir quién va a ser el candidato alternativo que se presenta contra Rajoy. Dado que no tiene los votos para ganar, y tras el plante del PSOE y Ciudadanos a negociar, todo indica que será Iglesias quien trate de rentabilizar políticamente la moción de censura para erigirse en el «líder de la oposición». A estas alturas parece improbable que Podemos presente a un independiente.

El candidato alternativo tendrá que defender un programa. Fuentes del partido asumían la pasada semana que no será el programa de Podemos sino «uno de mínimos», «para que todo el mundo que pueda sentir la urgencia de echar a Rajoy pudiera estar de acuerdo» con él.

El gran reto de Podemos para esta semana es amarrar el apoyo de los partidos independentistas catalanes. ERC es más proclive a sumarse al carro, pero el PDeCAT no lo tiene tan claro tras constatar en su reunión con Podemos que la iniciativa estaba «muy verde». En todo caso, valorarán los «pros y los contras». A falta de saberlo, Iglesias cuenta con los votos de Compromís y EH Bildu.

Podemos rematará la semana con una manifestación el sábado en Madrid para presentar la moción como un clamor social. Además, quiere poner en aprietos al nuevo secretario general socialista, que en una de sus primeras decisiones deberá determinar qué votará el PSOE.